Cómo salir con una chica torpe

Bueno, no te pongas nervioso pedir a una chica en una cita. Basta con echar un vistazo a estos consejos antes de pedir a una chica en una cita. Consejospedir a una chica en una cita . 1.) Hacer una buena impresión antes de pedir a una chica en una cita . No actuar extraño o torpe, floja, y la diversión. Esta guía será más bien orientada de manera general a “Cómo recuperar a una chica” en lugar de “Cómo recuperar a tu ex novia”. Pensemos en una situación tipo: Un chico conoce a una chica, al chico le gusta la chica, a la chica le gusta el chico, el chico coquetea con la chica, la chica coquetea con el chico, y luego nada ocurre. Tal vez usted ha visto a una chica a su alrededor, y usted ha estado soñando con sólo subir y hablar con ella. Sin embargo, acercarse a alguien por primera.. Si le dices a una chica que es inteligente, hermosa, divertida o maravillosa, hará todo lo posible por creerte. Step 4. La próxima vez que la veas, sé amable con ella. Si actúas de forma torpe o la ignoras, estarás menoscabando el gesto tan maravilloso que tuviste al facilitarle las cosas en un primer momento. Hola Monica. tengo un amigo que es timido y quiere salir con una chica y sabe que se gustan el uno al otro. ayuda con algunas tareas cuando hablamos, en una ocacion me pidió mi contraseña de facebook, pero nunca entendi para que. soy un poco torpe por eso me te pido tu ayuda.. desde ya muchas gracias. Con mi guía para seducir mujeres hermosas obtendrás: - Cómo acercarse a una mujer que te gusta y las palabras exactas para iniciar una conversación con ella. - Las 3 maneras óptimas para iniciar un beso con una mujer que te gusta. - Cómo ligar usando la mirada y el lenguaje corporal. - Técnicas simples para divertir y hacer reir a las ... Feb 21, 2018 - Vencí mi timidez… Gracias al sistema de Seducción Subliminal puedo conversar con mujeres que siempre creí inalcanzables. Las simples técnicas de cómo tratar a las mujeres sirven para todas, hasta para la más difícil, como ella que ahora es mi novia! Cómo hablar con una chica en la secundaria. Las chicas pueden parecer un poco extrañas o intimidantes a veces, sobre todo si es la primera vez que les hablas. Si te gusta una chica, es posible que te mueras de ganas de invitarla a salir,...

En cazeria, de una alma perdida

2020.06.28 21:41 nomes678 En cazeria, de una alma perdida

Un Momento por la mañana.
Son las 4:45 de la mañana, y soy el único que no puede dormir de los dos. Miro el techo y luego a mi compañera, pensando como paso todo, en medio de tal oscuridad, sigo pensando como llegue a esto.
La luz del farol apenas se filtraba por la ventana como si fuera unos pequeños espectros danzando en medio de un salón, y al mismo tiempo podía sentir como la casa resuena con el cambio de temperatura, pequeños detalles que noto en un vano intento de céntrame en dormir, en tanto me ajito un poco para acomodarme, si querer la despierto, puedo sentir como se acerca, caminando por mi antebrazo hasta llegar a mi rostro y luego a mi oído.
_ No puedes dormir? – me pregunta en un susurro, frio y calmado.
No pude evitar molestarme, ante tal pregunta tan obvia. Ella sabía que ase como tres días que no puedo dormir, eso puso una mueca de disgusto en mi rostro ante tal comentario y a un más por el hecho de que ella; la felina negra simple mente se acomodó en mi hombro como su nueva cama.
_si- mascullo entre las sabanas-… por cuarte vez sí…- dije molesto.
_Ya que estas despierto, suspiro, me podés traer un poco de leche. – me dice suavemente.
Lo medite un poco, pero al final a cate su orden, no tenía nada más que hacer a tales horas.
Ella se movió cuando empecé a levantarme, agité un poco la colcha algo que hizo que la pequeña gatita negra se moviera por la ovia inercia, para luego acomodarse en la esquina de la cama. El suelo estaba frio era como caminar por un tempano de hilo, prendí la luz de mi cuarto y me encamino rápido a la cocina, me quede mirando el refrigerador por un rato a pesar del frio. Tomé aire lo más profundo que pude para luego abrir y tomar el cartón de leche, como odio ese maldito olor, tanto rancio, como fresco; la leche da asco. No tenía otra opción sin más lo puse en un tazón y lo llevé a mi cuarto.
_ Bueno aquí tienes, pequeña- digo al dejar el tazón en el suelo.
Luego solo apague la luz y me salte a la cama. La gatita negra sin perder tiempo, se baja, a pesar de no poder verla podía oírla como lamia, tomando el líquido. De inmediato, de una formar natural una pequeña imagen se comenzó a forma en mi cabeza una un poco indecente y la palabra “Nya” saliendo de sus labios, o dios fue inevitable pensar de esa manera un poco obscena, de su forma humana.
_ ¿Qué tanto, miras? -dijo ella.
_Nada…- expresé dándome vuelta para no verla- dije ligeramente incomodo, para luego cubriéndome con la sabana como si fuera un crio de 9 años.
“¿Que tonto, puede ver ella en la oscuridad?”
_ Si, claro suspiro sabes, no sé exactamente lo que piensas, pero estamos conectado de cierto modo así que puedo sentir cosas. - me decía maullando en las últimas palabras.
Al instante de terminar, un gran peso aterrizo sobre mí, me congele un instante, por el impacto. Sus pasos se volvieron más ligeros y cuidadosos, acercándose al cabezal de la cama y procedió a excavar como hacen los gatos reales para entrar, mientras en mi mente la seguía viéndola en su forma humana, algo que no ayudaba nada en la situación. Ella en un momento a otro, paro y se alejó, después de un rato la volví a sentirse avía escabullido entre las sabanas y lentamente se acercaba a mi rostro.
_OY, ¿Qué haces? – dije, sobre saltado- eso, eso dios – con la cara roja con un tomate.
No puedo ser que este cayendo ante una bruja, fantasma, gato; Con suma facilidad.
_ Ejejeje … virgen- dice con un tono con elegancia- A un eres un novato con las chicas, jeje- se rio burlonamente.
Y todo esto me lo decía de freten, como si de alguna manera se sintiera superior a mí.
_ ¡Ben aquí! – dije, sin pensar mientras me abalanzaba ante la entidad. – que no tengo, experiencia dices … ¡En toces se mi maestra! – exclame.
De un momento a otro ella centello en un tono morado. El brillo que dejo fue lo suficiente para iluminar, la habitación por unos segundos, mostrando a su forma real una chica de pequeña estatura, pelo negro uno de sus mechones tapaba uno de sus ojos celestes. Pude notar en su pálida mirada un sutil sonrojo era ver un pequeño par de frutillas posadas en la nieve.
_Diablos…- dije con cara roja, ttu. Tu - no puedo hacer esto.
Di marcha atrás, porque siempre soy así, no podía concretar tal acto, abecés maldigo mi maldito sentido común, que solo funciona en estas ocasiones.
_ Te lo dije eres un virgen que no sabes que hacer…
La mire casi al borde de la furia y la frustración, saben que al diablo, sin pensarlo la jalo así a mi atrapándola entre mi brazo y envolviéndonos con las sabanas, mi pulso se aceleró de cero a cien al igual que ella podía sentir sus latidos casi al mismo ritmo que los míos, su pequeño pecho era suave, me puse como un tomate, Ya no había retroceso, no empezamos a mover mis mano libre recorrió su suave piel la cual hizo que mascullo un ligero gemido, un maullido eso éxito y sobre todo como un novato nervioso.
No sé cómo esto escalo tan rápido
_ Tonto … ¿qué haces? … Ya. suéltame… - decía mascullado entre pequeños gemidos – sabes que pagaras esto mañana ¿verdad?
_si y no me importa real mente … Mi pequeña compañera. – dije igual mente agitado.
_Erik… Erik …
_Lucy … Lucy …
_Erik … ¡NO TONTO! … - brillando de nuevo y dándome un zarpazo en la cara. - Uno de ellos está cerca… ¡apresúrate, idiota!
Me grito, mientras se dirigía a la ventana, la mire por un segundo, no savia como responderle o decirle algo para este incomodo momento, en si no tenía ni ida que podía hacer.
Soy un idiota. El suelo tembló sacándome de mis ideas
_ demonios, ¡¡a hora voy!!- dije saltado de la cama al armario.
Lo abrí, sacado la ropa para estos casos, un par de tenis negros, un pantalón azules una remera verde, busos de color azul por el frio y juntos con una campera de color rojo con el símbolo de un As de póker pitado en la espalda.
Cada vez que esto pasaba me sentía en un videojuego, podía sentir el bufo de poder adicional dado por las prendas por los símbolos rúnicos cosidos alrededor de la vestimenta. Simple pero útiles.
_ ¡Está cada vez más cerca! - replica mi compañera.
Esa palabra, fueron seguidas por un temblor mayor que sacudió la casa y asiendo que algunas alarmas sonaran de algunos autos estacionados en la calle, chirriaran en pánico como animales en asustados.
_ ¡Diablo!... ¿a qué mierda, tendré que enfrentar? - no puede evitar tragar saliva.
Toma todo lo que podía del armario 4 machetas, dos lanzas y las 9 granadas Luminosas que hicimos hace unos días atrás, y un pequeño escudo ligero de chapa cortado en circular que igualmente estaba reforzada con runas como el resto de elementos que poseo y por último el morral de las posiciones curativas, me siento en un maldito RPG.
Ya listo me estiro un poco, me palmeo la cara para despertarme y traerme a la realidad.
_ Bien, ya estas listo- dice Lucy mientras saltaba a mi hombro.
_ Listo para morir…- dije con una pequeña sonrisa.
_Esa es la actitud- decía serenamente- yo preparare, tu entierro la corona de flores serán lilas
Ese pequeño no daba nada de confianza. La casa tiembla por tercera vez junto con el eco de más autos a la extraña sinfonía. Si tiempo que perder me encamino a mi destino.
Abriendo la puerta principal, salgo a toda prisa. El suelo se sacudo moviendo todo a su paso. Incluyéndonos, salto al cuarto sacudón, alzado su mirada me apunta con su patita un camino.
_ ¡por aquí! - luego salir corriendo.
Yo la sigo, mi entorno calmado, casi oscuro iluminado solo por los faroles de las calles se comenzó a iluminar un poco más las luces de algunos edificios comenzaron a encenderse. Clara conmoción no pasaría desapercibida. Un sexo tembló sacudió más fuerte la calle y los edificios tambalearon con gelatina.
Casi besó el suelo, ese insignificante momento me distrajo perdiendo la pista a mi compañera.
_diablos porque tenía que ser una gata negra, ¿dónde se habrá metido? - sin perder tiempo grite su nombre- ¡¡Lu!!
La misma contesta.
_ ¡Ya lo encontré!
Ubico su voz y me dirijo al viejo callejo detrás de la cafetería Marsh, la tenue luz de la brecha la iluminaba ligeramente.
_ ¡Lucy! – dije con sorpresa- ¿porque no traes ropa?
_ eso no importa.
Como no importa, clara que importa, ella extendió su mano una invitación para pasar al otro lado tragando salivo, por más de una preocupación me acerco con cuidado y sujeto su pequeña mano con delicadeza. Ahora sí que parecía una muñeca de porcelana juntas con la idea de una aparición, fue inevitable pesar en eso y más por la luz de la brecha que ayudaba en ese pensamiento.
Ella, me guiaba como las otras veces pasando la brecha, la luz me cegó unos segundos para luego escuchar su vos.
_ ¡Ya estamos, bien sigamos…!
De inmediato mi compañera soltó mi mano y de brinco salto a mi hombro en su forma animal. A siendo que habrá rápido los ojos, no podía creer las imágenes que entraban a mi pupila, no me moví para nada por unos segundos, mi mente aun le costaba procesar el nuevo entorno.
Mis primeros pasos eran torpes, era como moverse por una pintura pintada por Van Gogh. La yerba, los árboles e incluso el suelo y las piedras todo era tan ondulante y colorido. Raro incluso el cantar de los pájaros, que se agitaban en las copas de los árboles, sus graznidos, graznidos. Eran de alerta.
El suelo tembló se sacudió más bruscamente y constante más que una simple onda, Lucy se sujetaba fuerte de mi hombro, clavando sus garras, llegado hasta mi piel. Me queje del dolor la mueca se dibuja en mi rostro para luego ser remplazada por un a sombro y estupor, al ver que una montaña de humo negro dirigiéndose así nosotros, llevándose todo de frente árboles y rocas.
_ ¿Es esa cosa?
_ Si ninguna duda.
Tan solo comencé a correr, portándome de su camino. Sujeté a Lucy entre mis brazos protegiéndola de los escombros que caían sobre nosotros, alcé la vista y la criatura negra se avía detenido, Lucy se encrespo rápido volvió a mi hombro.
_ mientras más rápido mejor, es un buen día para morir.
El escenario se presentaba, desfunde mis machetes, trague saliva y presione las puntas de mis pies, para tomar impulso como todo un atleta olímpico y salgo disparado como una bala mi paso era raudo y veloces, lo primer tenía que saber a qué me enfrentaba.
_ ¡Lucy, una granada! -
La misma me obedece y tan rápido una pequeña esfera morada, trae consigo un cristal, repleto de cinta adhesiva, cables verdes y azules conectado a un simple boto rojo. cual es preciando por el aura simétrica morada de Lucy, lazándola. Me detengo y sonrió tapándome los ojos la luz consecuente.
Y escucho el chillar de dolor de la criatura. Miro, la luz se desvanece, la figura se hizo clara, las ondulaciones del ambiente y los árboles remarcaban su forma como la nuestra, eremos solo huéspedes pasajeros en este extraño mundo.
Sus ojos negros rápidos posan sobre nosotros, reafirmo mi agarran en las empuñaduras de mis machetes, lito para cualquier en vestida, la cual llego al instante fue rápido no tuve tiempo de reaccionar, en un abrir de ojos un muro violeta me protegió del ataque. Es bueno tener una compañera, sonrío, Lucy me había protegido del ataque.
_ten más cuidado, tonto- me reprocha Lucy.
El tentáculo gris seguía preciando contra el muro violeta. Que poco a poco comenzó a ceder, rajaduras, pequeños quiebres y el sonido del cristal rompiéndose, me da la apertura de un momento, preparo el mache. Exclamo.
_ ¡abre camino!
Lucy, ella entendió en un rápido movimiento esquive el ataque y al mismo tiempo, ejecute el golpe, la criatura grito al momento que cortar un poco de su apéndice, algunos centímetros un pequeño gajo que ajito con dolor, la sangre o lo que sea la sustancia negra grisácea salpico mi rostro, asqueado me quito aquel fluido, fijado mi mirada de nuevo a la quimera.
Sus ojos negros como el carbón, podrían helar el corazón y paralizar el latido de una persona normal, eso solo me hizo temblar. Pero nada que no pueda superar este no es primer rodeo, sonrió y rio entre diente.
Pare ser inteligente y no un simple animal, de alguna manera nota mi sonrisa y grita de coraje o euforia, que sacudió mis entrañas era como oír el triar de mil aves hambrientas. Y da su primer, firmes y pesados paso lento, sin otro tapujo comenzó a venir a si nosotros.
_ ¿tienes algún plan? - me dice Lucy.
_ por el momento … ¡correr! - cual hago y comienzo.
Tenía que estudiarla, entenderla para luego acabarla. Todos esos años jugando Dark Soul, valió la pena. Con tal acto la comenzó a seguirnos, no que era mas lento cada paso que daba. Pero sus tentáculos eran otra historia, fui rápido los escudos de Lucy lograban debías o ralentizar los golpes, y me dirigir directamente a las arboledas, pintadas.
Rápido como flechas, caían sombre nosotros ochos pedazos de carne viva golpeado con fuerza, a los troncos de los árboles resonado como tambores y algunos quebrándose por los impactos cayendo en seco en suelo intentando tapar nuestro camino. Como buldócer en aplastaba todo lo que podía a su paso,
_Lucy pasa una granada… - mientras fren va antes de chocar con un tronco caído.
Rapando el suelo, cambiando dirección rápidamente.
_ ¿Qué haces?
_Hasta el momento, no tengo ni una maldita- le respondo mientras la granda.
La granada estalla el bosque se ilumina, con mayor fulgor. Y con ello la criatura también grita.
_ Creo que tengo una idea.
Apretó con fuerza sus uñas en mí. Lucy no le gusto lo que acaba de decir. Me detengo un brevemente del costado de la mochila saca una de las lazas. Y en la otra mana una granada.
_ espero que todo salga bien – digo casi rezando.
Improviso rápido una laza explosiva, con algo de la cinta de la propia granada. Ya listo con el arma solo un momento cuando la quimera por fin se centró o través en nosotros. Su paso no cedió y como en nuestro primer encuentro a taco con sus apéndices.
Los tentáculos igual que alguna de mis lanzas eran bloqueadas por los campos de fuerza de Lucy, si no puede pararlo desvíalos, y así me podía ha cercarme más a la criatura. Deicidio atener los a unos metros, respiro onda y me centro en los simboles de la lanza.
_ ¡BIEN! … ¡ESPERO QUE TE GUSTE ESTO! - grite. Mientras lasaba el proyectil que se tiño, no solo con mi voluntad, de un azul fluorescente.
Tome Lucy entre mis brazos y me arroje al suelo.
_¿¡QueeeE Haces!?.
_Algo estúpido, jeje.
Al terminar la frase, es cuchamos una gran explosión a una mayor que las anteriores alzamos la vista entre gran nube de polvo y humo la silueta se tambaleaba mi entras todo se despejaba y con sorpresa la bestia de alguna manera había resistido al impacto, sonrió, si había resistido, pero no salió total mente ileso la imagen visceral de su cráneo, cubierto de un líquido negro que choreaba, sus ojo izquierdo colgaba de la cuenca, y tres tentáculos quemados al borde del desprendimiento, solo me hiso sonreír. Era la primera vez que no salía lastimado después del primer encuentro. Con estas cosas.
No tenía tiempo celebrar, aunque desorientado y algo débil eso cosa seguía en pie. Pero eso no duraría mucho.
_ Bien por las piernas…. – dije levantándome rápido y tomado mis machetes.
_ Erik … esto debe acabar a hora- hablo Lucy con un tono preocupado.
_Lose, no tengas gramas.
Sin más que otra palabra en mi boca, envestí a la gran quimera, no tenia que sentir duda debería estar decidido, nuestras miradas se cruzaron solo unos imple segundos casi reflejado mi propia determinación en su única pupila negra. Di un poso y comencé a franquearla por el lado de su falta de visión su movimiento era más lento ahora más fáciles de evadir, sus lanzas ahora eran pedazos de troncos, en camino logré cortar algunos de ellos causándole más dolor.
Sus arremetidas eran torpes. Fácil de sorprender Lucy saco una granada de la mochila y la lanzo explotando en el aire segándolo, en su confusión logre arremeter contra una de mis objetivos, las dos hojas de mis machetes se deslizado pesadamente a través del tendón, asta en un solo arrebato de fuerza lo corto completamente.
La bestia cae al suelo, al igual que un tronco seco, agitado y manchado de la sangre de esa cosa, solo comienzo a caminar solo tenia que dar el golpe final. Pero aun con esa idea en la mente algo me elba la sangre un escalofrió recorría mi espalda mi entras me cercaba a la bestia, real mente no quería apartar la vista de escosa porque, si lo así me enfrentaría a algo peor, la manchada y molesta cara de Lucy.
Sin mas con calma extendido mi mano, señalando un pedio, que la pequeña gata respondió entregándome la última lanza, me concentro y comienza a brillar, sin pena ni gloria lo inserto lo profundo en ese despojo de monstruo. La criatura se retorcía incluso dio un poco mas de pelea. Sus manos garras interna con desesperación romper el escudo que Lucy formo a nuestro alrededor los centollos morados iluminaba los últimos movimientos astas que dejo de luchar.
_ Sé a acabado- sentencio Lucy.
_ Espero que los que queden serán un poco más fáciles – desplomándome en el suelo.
_bien, vámonos- dijo saltado y tomado forma humano
Extendió sus manos una para mi y otra frete a la criatura que se desasió. Creado un portal.
"""" me gustaría saber su opinión"""""""
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2018.08.23 20:16 master_x_2k Zumbido V

Zumbido V

“Es muy peligroso quedarse aquí”, dijo Brian.
“¿Qué?” Lisa y yo le preguntamos, casi al mismo tiempo.
“Tienen demasiados pesos pesados ​​y no tienen absolutamente ninguna razón para contenerse más. Después de la cuestión de ABB y el problema con Perra el día de hoy, con la cantidad de personas con poder que tienen a su disposición, probablemente puedan descubrir nuestra ubicación general y ponerse a la ofensiva. No podemos permitirnos estar todavía aquí si deciden tratar de desarraigarnos o si ponen en asedio a los Muelles.”
“Entonces, ¿qué? ¿Corremos?” Preguntó Alec.
“Retirada táctica. Solo para estar seguros”, dijo Brian, su voz firme, “En caso de que el Imperio Ochenta y Ocho decida organizarse y venir a buscarnos en multitud.”
Hablé, “Incluso si no nos culpan por este correo electrónico que los está exponiendo, en lo que respecta a la identidad secreta, apuesto a que habrá más que unos pocos que solo quieran herir a alguien y descargar su ira... y nosotros acabamos de meternos en una pelea con su gente. Nos convierte en un blanco fácil. Estoy de acuerdo Brian. Creo que deberíamos ocultarnos, al menos por ahora.”
“De acuerdo”, dijo Lisa, “No estoy segura de estar de acuerdo, pero no veo ningún daño en ello. ¿Creen que pueden convencer a Rachel?”
“Ya lo hice”, dijo Brian, “Más o menos. Está empacando en su refugio para perros personal, y estará lista para partir en cuanto llegue el transporte. Lisa, primero, quiero que hables por teléfono con Coil. Obtén ese transporte, te enviaré un texto con instrucciones para llegar al lugar, y haz que Coil haga una declaración, haz que le deje absolutamente claro al Imperio Ochenta y Ocho que es responsable de este correo electrónico.”
“No creo que él esté dispuesto, en lo que respecta a ‘confesar.’”
“Dile que no voy a firmar ningún acuerdo con él si no puede hacerse cargo de esto y sacarnos el blanco de la espalda, cuando no fuimos informados y no acordamos tomar este tipo de acción.”
Lisa frunció el ceño, “Está bien.”
“Si es tan listo como pretende ser, encontrará algún ángulo para hacerlo funcionar.”
“Bien. Lo intentaré. ¿Qué más?”
“Toma a Alec y encuentra un lugar donde quedarte con Rachel y los perros. Creo que Perra tiene más de un refugio como el que vi hoy. Si ninguno de esos lugares funciona, pídele a Coil un lugar.”
Lisa asintió, “Está bien. ¿Qué vas hacer tú?”
“Taylor y yo nos quedaremos en mi apartamento. Está apartado del camino, y mientras no salgamos de traje, no deberíamos meternos en problemas.”
¿Me quedaría en su departamento? Podía recordar la tensión de la última vez que estuve allí a solas con él, cuán consciente había sido de su presencia. La idea de ir allí para pasar la noche me obligó a centrarme con mucho cuidado en mantener mi expresión impasible y mis manos inquietas. Me alegré por la distracción de la respuesta de Alec.
“¿Qué mierda?” Alec habló, “¿Nos estás diciendo que salgamos de aquí, que permanezcamos en un lugar cualquiera con un grupo de perros callejeros, mientras tú vas a casa y te relajas?”
“No me rompas las bolas en este momento, Alec,” Brian señaló con el dedo a Alec, “Como miembro de nuestro grupo, acordaste responder a tu puto teléfono cuando suena. No estoy mucho más contento con Lisa, por no tener un teléfono listo, pero tú eres con el que estoy realmente enojado ahora mismo. Por lo que escuché, si las cosas hubieran ido un poco diferentes, una o ambas de tus compañeras de equipo podrían estar muertas. Porque ustedes no pudieron respaldarlas cuando Taylor lo solicitó.”
Alec entrecerró los ojos, pero no respondió.
La voz de Brian era baja, su tono controlado. “Estoy tan enojado que deberías contar como algo bueno que no te estás quedando en mi casa y teniendo que aguantarme. Es por eso que no vienes conmigo. También necesito a alguien con la cabeza bien puesta con tu y Rachel, y eso significa que Lisa va con ustedes. Dejaría a Taylor en su lugar, pero preferiría dispersar el poder de fuego entre nuestros dos equipos.”
“Lo que sea”, Alec volvió a mirar el televisor. “Olvida que mencioné algo.”
Antes de que Brian pudiera abordar nuevamente el caso de Alec, intervine para preguntar: “¿No deberíamos todos quedarnos juntos?”
“No”, Lisa me respondió, “Brian tiene la idea correcta. Juntos, como un grupo de cinco, podríamos llamar la atención de cualquiera que esté atento a nuestro equipo. Especialmente si hay perros alrededor. Tener dos equipos significa que podemos montar un rescate o proporcionar una distracción si un grupo está en una mala situación.”
“Mantengan sus teléfonos encendidos y respóndanlos si alguien llama. Nos turnamos para chequearnos entre nosotros, cada media hora, usando las mismas contraseñas que antes”, instruyó Brian.
“Entendido”, respondió Lisa.
“Si realmente no pueden encontrar un lugar para quedarse, y los perros están guardados de manera segura en algún lugar, pueden quedarse en mi casa. Sin embargo, dormirán en el sofá y el suelo.”
Lisa asintió.
“Oye”, dije, vacilante, “¿puedo tomarme cinco minutos para tomar una ducha y cambiarme mientras ustedes averiguan el resto de los detalles?”
Brian puso cara de dolor, pero asintió con la cabeza, “Ve.”
Agradecida, corrí al baño, pasé por mi habitación para tomar mi traje, un conjunto nuevo y mi toalla.
La ducha estaba siendo menos cooperativa de lo habitual, y no tuve tiempo de esperar a que decidiera darme agua tibia, así que salté y aguanté el agua helada el tiempo suficiente para enjuagarme, fregar las áreas prioritarias y mojarme el pelo.
Cerré la ducha, me estrujé el agua con el dedo índice y el pulgar, salí de la ducha para secarme con una toalla y pasé un cepillo por mi cabello.
Cuando estaba lo suficientemente seca, me puse un par de pantalones cortos elásticos y luego comencé a ponerme el traje. Dado que era una sola pieza, salvo la máscara, el cinturón y los paneles de armadura, no podía usarla debajo de la ropa sin tener que usar guantes y mangas largas. Ese tipo de ropa no era una opción ya que el clima era cálido.
Una de las opciones que si tenía, lo que había estado pensando después de tener mis bichos arrastrándose sobre mí para mantener mi identidad oculta, era ponérmelo por la mitad. Cuando estaba puesta la mitad inferior del traje, doblé la parte superior alrededor de la cintura, atando los brazos a mi alrededor, como un cinturón. Me puse los vaqueros y un top de tirantes de finos negro y rojo que dejaba algo de mi vientre expuesto. Para terminar, até una sudadera alrededor de mi cintura, colocándola sobre donde había atado la mitad superior de mi traje.
Me revisé en el espejo. El material era bastante delgado y se estiraba, por lo que no me hizo parecer más voluminosa. Tendría que ver lo cómodas que eran las suelas que había incorporado en la parte del pie del traje dentro de los zapatos, pero eso era algo que podía ajustar. Tener la parte principal del cuerpo detrás de mi espalda significaba que podía esconder la parte más voluminosa debajo de la sudadera. Siempre y cuando no desatara la sudadera donde cualquiera pudiera ver, funcionaba perfecto.
Salí apresuradamente del baño, agarré suficientes camisetas, ropa interior y calcetines para durar unos días. Los enrollé para hacerlos compactos, y los escondí en mi mochila alrededor de la armadura para mi disfraz, mis armas, el resto de mis cosas del compartimiento utilitario, dos libros y seiscientos dólares en efectivo. Me colgué la bolsa sobre un hombro. Pesado, pero manejable.
Salí de mi habitación para reunirme con Brian, atándome el cabello húmedo en una cola de caballo suelta con un elástico mientras caminaba. Me detuve por solo un segundo para extender una pierna, un dedo del pie hacia abajo para tocar el suelo, para que una colección de escarabajos, cucarachas y arañas puedan arrastrarse por mi pierna. Se instalaron entre mi traje y mi ropa.
Podía lidiar con bichos sobre mí, siempre y cuando no estén directamente sobre mi piel.
“¿Listo?”, Le pregunté a Brian.
El asintió. Se había quitado la chaqueta de cuero y la tenía en una bolsa de gimnasio con su casco. Llevaba la camiseta sin mangas de un hombre, de color beige, dejando expuestos sus brazos y hombros. Su piel brillaba con las gotas más diminutas de sudor, por llevar una chaqueta en el clima cálido.
Aparté mis ojos antes de que mi mirada pudiera llamar la atención. Le dije a Lisa, “los veremos más tarde.”
“Diviértete”, sonrió.
Brian me guio hacia afuera, y de nuevo, me detuve en el umbral de la puerta para recoger más bichos debajo de mi ropa y en mi bolso, mientras aún podía ser discreta al respecto. No era mucho, pero era algo.
Parecía estar sumido en sus pensamientos, y había una buena razón para eso, así que no lo molesté cuando caminábamos hacia la parada del autobús.
“¿Estoy siendo paranoico?”, Me preguntó cuando llegamos.
“No soy la persona para preguntar. En lo que a mí respecta, cuando hablas de capas, no puedes tomar demasiadas precauciones. Especialmente con un grupo tan influyente como el Imperio Ochenta y Ocho.”
“Voy a reformular la pregunta, entonces. ¿Crees que los demás pensarán que estoy siendo paranoico?”
“¿Honestamente? Probablemente.”
“Maldición.”
Nuestra conversación se estancó cuando más personas se unieron a nosotros en la parada del autobús.
“Me acabo de dar cuenta”, dijo Brian, “ni siquiera te pregunté si querías quedarte en casa.”
Lo miré. No estaba segura de cómo responder sin transmitir todos mis sentimientos sobre el tema. Mantenlo simple. “Quiero. Está totalmente bien.”
“Después de que me presentaron por primera vez a los otros, lo hice mucho. Los chicos se quejaron por esto, y mi hermana también lo mencionó. Tomo el control, tomo decisiones.”
“Realmente, está bien. Tiene sentido, dada...” Hice una pausa, manteniendo en mente a los civiles que estaban al alcance del oído. “...la situación, y me gusta tu apartamento, así que no me importa quedarme allí.”
“¿Sí?”
“Seguro. Demonios, haría que decoraras mi departamento cuando tenga mi propio hogar.”
Él se rió, “Haré eso por ti si me haces ese atuendo del que hablamos antes.”
El traje. Casi lo había olvidado.
“Gracias por recordarme eso. De alguna manera se me escapó la mente.”
“¿Teniéndolo en cuenta?”
“Sí. Tal vez. Es un gran trabajo, pero creo que ahora tengo más tiempo libre, y, sí. Eso es prácticamente todo. Tal vez podría hacerlo, seguro.” Obviamente, no podía ni mencionaría el hecho de que mi decisión de aliarme con los Undersiders de verdad era un factor.
“¿Sí? Estaría en deuda.”
“Nos da algo de qué hablar mientras me quedo, también.”
“No creo que tengamos problemas de conversación”, me sonrió. Esa sonrisa juvenil que había notado en el primer día. Si fuera sincera, incluso diría que estaba ligado con su voz a lo que más me gustó de él, estéticamente. Tal vez era injusto pensarlo, pero generalmente veía a la gran mayoría de los adolescentes como personas torpes que combinaban los rasgos de un niño y un adulto de la forma más desafortunada posible. Brian era todo lo contrario, y era su voz y su sonrisa lo que realmente le dio el efecto.
Noté que mis oídos se calentaban en la señal clásica de que estaba por ruborizarme y desvié la mirada, distrayéndome con una investigación exhaustiva de una bolsa de papel marrón al lado de la carretera. Si seguía con esa línea particular de pensamiento sobre las mejores cualidades de Brian, estaba segura de que terminaría diciendo o haciendo algo para avergonzarme.
El autobús llegó y nos subimos. Le mostré la identificación de mi escuela, mientras que Brian pagó con boletos. Encontré un asiento vacío, y Brian se paró a mi lado, sosteniendo el poste. Estaba lo suficientemente cerca de mí que su pierna presionó contra mi brazo. Aunque podría haber movido mi brazo, lo dejé donde estaba.
No era el tipo de chica que atraería a Brian. Lo sabía. Podría conformarme solo con su presencia y amistad. Podría disfrutarlo si hubiera contacto corporal casual entre nosotros, incluso si fuera un poco pervertido.
Nuestra breve conversación me permitió relajarme y comenzar a disfrutar de la posibilidad de una tarde en la compañía de Brian, pero lo que vi a continuación fue un cubo de agua fría en la cara.
El autobús se detuvo para recoger pasajeros, y Sophia Hess estaba entre ellos. Su top de polo sin mangas era largo, se extendía hasta la cintura y se aferraba a un cuerpo esbelto con curvas y un torso que nunca tendría. La falda de tenis que llevaba apenas era lo suficientemente larga como para ser decente. Más de un par de ojos se volvieron hacia ella cuando subió al autobús, Brian estaba entre ellos.
Ella era ajena a la atención y a mi existencia, preocupada por una conversación telefónica. Parecía molesta, aburrida y distraída, ya que la persona del otro lado hablaba la mayor parte del tiempo. Probablemente un padre.
El autobús continuó en su ruta, más personas ingresaron y la gente cerca del frente se movió más atrás. La miré, esperando el momento en que ella me viera y me mirase a los ojos. No estaba segura de lo que ella haría, o lo que yo haría, pero ese momento ocupó cada pizca de mi enfoque.
Ella era la mejor amiga de Emma. La persona que me metió en el casillero, el día en que obtuve mis poderes. En innumerables ocasiones, ella me había empujado y me había hecho tropezar, a menudo varias veces al día. Ella me había derribado por las escaleras, cuando estaba cerca de la base, incluso hizo que otros hicieran cosas similares. Dado que ella había sido suspendida después de nuestra última reunión, de alguna manera no pensé que se iría sin confrontación si me veía.
Mi pierna rebotó sin descanso. Sin pensarlo, me preparé para saltar de mi asiento, para defenderme, salir del camino o responder a lo que sucediera. Mis pensamientos se centraron en posibles cosas que ella podría hacer, cosas que podría decir o hacer en respuesta.
Sophia guardó el teléfono y miró por la ventana por un momento. Cuando vio todo lo que había que ver del punto de transición entre los muelles y el centro de la ciudad, echó un vistazo al interior del autobús. Sus ojos se detuvieron en los anuncios que corrían a lo largo de la parte superior del autobús, luego se posaron en Brian.
La mirada de evaluación que ella le dio fue inconfundible. Se demoró lo suficiente para que, probablemente, le hubiera resultado incómodo si se hubiera dado cuenta.
O tal vez no. Tal vez le hubiera gustado la atención de una chica que se veía como ella.
Bleh.
Ella todavía no me había visto. Pude ver por qué – estaba sentada, y ella y Brian estaban de pie, y había otros entre nosotros, ocultándonos su línea de visión.
Me sobresalté cuando algo se movió a mi izquierda. Era solo la persona sentada a mi lado parándose para bajar en la siguiente parada, pero me hizo consciente de lo tensa que estaba. Alcé la mano y toqué el codo de Brian. Cuando miró hacia abajo, me moví hacia el asiento vacío y señalé el lugar desocupado.
Él sonrió y se sentó a mi lado.
Mi pulso latía con fuerza en mi garganta, y no podía decirle por qué, aquí no. Esperé e intenté organizar mis pensamientos, mientras la gente del frente del autobús se movía hacia atrás. Me tomó un poco de esfuerzo, pero evité mirar a Sophia.
Levanté la mano y le puse una mano en el hombro, la usé para levantarme lo suficiente como para murmurar en su oído: “¿Me harías un gran favor? Lo explicaré después.”
“Por supuesto”, su voz era apenas audible por el ruido del autobús. Giró la cabeza lo suficiente como para mirarme a los ojos, y mi corazón dio un vuelco.
“Solo sígueme el juego.” Puse dos dedos en un lado de su barbilla, girando su cabeza, y me levanté de mi asiento lo suficiente como para tocar mis labios con los suyos.
Esperaba electricidad, fuegos artificiales, todo lo uno escucha. Pensé que los latidos de mi corazón podrían acelerarse, o que mis pensamientos podrían disolverse en ese desorden caótico que había experimentado algunas veces en el pase reciente.
Lo que no esperaba era la calma. La tensión se derritió de mí, y todas las preocupaciones, ansiedades y pensamientos contradictorios se desvanecieron en el fondo. Fue como la sensación de paz que recibí al despertar en el departamento, multiplicado por diez. En lo único que pensaba era en el contacto, lo agradable que era, la sensación de sus labios en los míos.
Rompí el beso y lo miré a los ojos mientras me acomodaba en mi asiento. Incluso antes de que abriera la boca para decir algo, sacudí mi cabeza lo más disimuladamente posible. Él cerró su boca.
Cuando aparté la mirada, sentí su brazo asentarse alrededor de mis hombros.
Miré y no vi a Sophia en la parte delantera del autobús. Cuando revisé sobre mi hombro, la encontré cerca de la parte posterior. Ella estaba mirándome fijo.
Imaginé que no era tan diferente de esa sensación primordial de satisfacción que Perra había sentido cuando me había lanzado los perros encima. Excepto donde Perra lo había refregado en mi cara con una sonrisa petulante, yo no cambié mi expresión de la sonrisa ligera que ya estaba en mi cara. Le di a Sophia un momento de contacto visual y nada más, antes de volverme a mirar al frente del autobús una vez más. Ella no valía la pena, no merecía la pena estropear esto.
Evité mirar hacia atrás para ver qué estaba haciendo o comprobar si todavía estaba allí. Cuando Brian me preguntó si me importaba hacer una parada para ir de compras antes de ir a su departamento, asentí.
Había seguido el consejo de Lisa, tratando de improvisar, ser más impulsiva. También había hecho lo que Perra había sugerido. Le había dicho a Brian que estaba interesada, más o menos. No en la medida en que ella había sugerido, pero era algo. Definitivamente algo.
Excepto que solo había forzado las cosas con Brian, y ahora no solo tenía que explicarlo, sino que tenía que lidiar con una noche de incomodidad en su compañía, además de la amenaza de violencia del Imperio Ochenta y Ocho.
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2018.06.28 22:42 master_x_2k Enredo IV

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Enredo IV

“Gracias a un esfuerzo dedicado de los miembros de los equipos de Custodios y el Protectorado de Brockton Bay, la pandilla local, el 'ABB' o Azn Bad Boys, ha caído.”
Brian y yo habíamos llegado al departamento justo a tiempo para ver el boletín en las noticias. Lisa, Alec, Perra y los tres perros estaban reunidos en los sofás.
“Los héroes de la hora son los jóvenes miembros de los Custodios, Clockblocker y Vista, que jugaron un papel fundamental en encargarse de una crisis con una superbomba, supuestamente utilizada por la supervillana Bakuda en un intento de tomar como rehén a la ciudad y garantizar su seguridad. Mientras que los expertos en la escena se negaron a ofrecer números fijos, una capa local fue citada diciendo que la superbomba podría haber tenido un rendimiento de nueve mil kilotones de energía. Este dispositivo, que contiene energía a la par con bombas nucleares convencionales, se fabricó con materiales domésticos extraídos del área, después de que la lucha en los muelles y la presión de las autoridades locales obligó a la presunta creadora de la bomba a trasladarse a un cobertizo abandonado hace unos días. Si no fuera por los esfuerzos de los Custodios, este podría haber sido un día trágico para nuestra nación.”
“Por mucho que podamos desear un período de sobria reflexión, otros villanos locales han mostrado poco interés en dejar pasar los asuntos recientes. Menos de una hora después de que el presunto líder del ABB, Lung y la presunta cómplice Bakuda, fueran detenidos, las oficinas centrales de Medhall Corporation fueron atacadas por fuerzas armadas, en un altercado que llamó la atención de los miembros del grupo villano ario local Imperio Ochenta y Ocho. Esto parece haber provocado una erupción de más de seis incidentes importantes en la última hora-”
Lisa apagó el televisor, volteándose en el sofá para mirarnos a Brian y a mí. “Les daré la versión corta. Los Viajeros acaban de golpear una galería de arte y a un aeropuerto en el lapso de una hora. Coil e Imperio Ochenta y Ocho aparentemente están tratando de recuperar el tiempo perdido y están a solo un pelo de la guerra abierta en las calles. Los Comerciantes, el grupo de Skidmark, se están aprovechando del caos e intentando hacer lo que hizo la ABB, pero con los traficantes de drogas locales y cero control sobre su situación... no llegarán lejos, pero estoy segura de que están teniendo una gran fiesta de saqueos.”
“Entonces el alto el fuego ha terminado”, hablé. ¿No se suponía que las cosas mejorarían con la eliminación del ABB? ¿Por qué me sentía parcialmente responsable de esto?
“Es como si todos estaban listos en la línea de salida, listos para moverse en el instante en que sonara el silbato”, dijo Alec.
“Excepto nosotros”, señaló Brian.
“No necesariamente”, Lisa negó con la cabeza, “Cinco minutos después de que Medhall fue golpeado, recibimos un mensaje del jefe. Él tiene un trabajo que quiere que hagamos, quizás el más grande hasta ahora, pero el límite de tiempo es corto. Por eso los llame aquí.”
Brian se cruzó de brazos.
“Aquí está el problema”, dijo, “La moral está baja. La ciudad está asustada, y las cosas no se están calmando como esperaban las personas. ¿El hecho de que todos hayamos esquivado una bala con esta cosa de la superbomba? No ayudó.”
Tecleó en su computadora portátil mientras hablaba: “Para colmo, no se ve bien cuando las noticias locales se enteran del hecho de que una gran parte de la lucha contra el ABB estaba siendo llevada a cabo por villanos. ¿Me captan? Entonces, con la idea de que estaban planeando una recaudación de fondos ahora, el alcalde está promoviendo una función para ayudar a vender la idea de que fueron los chicos buenos los principales jugadores aquí. ¿Resultado final? Una fiesta de recaudación de fondos-celebración que involucra al Protectorado, Custodios, las fuerzas del ERP, policías y todos esos tipos. Esta noche. La mayoría de los Custodios y New Wave van a tomar el relevo mientras tanto, para mantener la ciudad protegida, porque el alcalde está dando prioridad a las relaciones públicas aquí.”
“No me gusta la dirección en que va esto”, le dije.
Cogió su laptop y la colocó en el respaldo del sofá, mirándome a Brian y a mí. La página mostraba detalles sobre la celebración, tenía vínculos con los vendedores de boletos y lucía una imagen de un grupo de personas con trajes de etiqueta y vestidos. “El Protectorado y algunos de los Custodios van a estar allí con la elite de Brockton Bay, sus amigos y familiares, y cualquier persona dispuesta a pagar el dinero por un boleto. El jefe quiere que nosotros, y cito, 'los avergüencen', fin de cita.”
Hubo algo de silencio aturdido. Eché un vistazo a Perra y Alec, y de sus expresiones deduje que ya habían escuchado esto. Sin embargo, a diferencia de la situación que tuvimos con el atraco a un banco, no parecían tan motivados.
Brian comenzó a reírse. Después de un rato, su risa se convirtió en una risa fuerte.
No esperé a que terminara antes de decir mi opinión, “¿Estás loca? Quieres que, que, ¿Interrumpamos una fiesta, jodamos a todos los presentes y entonces nos larguemos antes de que seamos arrestados por-?” Luché por encontrar las palabras, “¿¡Por la mitad de los putos héroes en Brockton Bay!?”
“Básicamente”, dijo Lisa, levantando las manos como para hacer que me calmara, “aunque probablemente sea más como un tercio de los héroes de la ciudad.”
“Claro”, le dije, “sin ánimo de ofender, Lisa, me caes bien y todo, pero como que subestimaste la cantidad de héroes que aparecerían en el robo bancario también. No olvides que un grupo de héroes vinieron de fuera de la ciudad para ayudar con la situación del ABB, y podrían quedarse para la fiesta posterior.”
“Es cierto”, admitió, “pero aún-”
“¿Y el plan es fastidiarlos?”, Pregunté, incrédulo, “No solo ellos, tampoco, pero esa fiesta probablemente sea atendida por el alcalde, el fiscal, el jefe de policía... ¿Estás consciente de que si intentamos esto y cualquiera de nosotros es capturado, sería más o menos un viaje de primera clase a la Pajarera?.”
“Lo siento, Lis, es un no”, le dijo Brian, todavía parecía divertido, “estoy perfectamente contento dejando que todos los demás grupos hagan lo suyo por un tiempo. Hicimos nuestra parte, y no tenemos nada que perder en relajarnos por un tiempo.”
“Sí. No entiendo el punto”, dijo Perra, rascando la parte superior de la cabeza de Brutus.
“No encontrarás a nadie más dispuesto a ponerse un poco loco que a mí”, Alec le dijo a Lisa, “Pero estoy con Perra. Es un gran riesgo, un montón de problemas. ¿Para qué? ¿Pellizcarles la nariz a los buenos?”
“El jefe está dispuesto a pagar”, dijo Lisa. “Con otras consideraciones.”
“¿Consideraciones?” Pregunté.
“Tienen que entender”, suspiró Lisa, “No estoy en desacuerdo con lo que están diciendo, pero lo que puedo decir es que esta es una prueba. El jefe quiere ver si podemos lograr esto, y si podemos, somos mucho más valiosos para él. Mucho más valiosos.”
“O tal vez la prueba es si somos lo suficientemente inteligentes como para rechazar una misión condenada”, señaló Brian.
“Tal vez”, admitió Lisa, “no lo creo, pero no negaré que sea posible.”
Brian le preguntó: “¿Podemos rechazar esto? Quiero decir, nunca nos obligó a tomar un trabajo.”
“Podríamos”, no parecía feliz.
Frunció el ceño, “Creo que son cuatro votos en contra, como mínimo. Suponiendo que vas a votar a favor de este plan, ¿Lis?”
“Sí”, respondió ella.
“Bueno, a menos que hayamos cambiado de un sistema de voto mayoritario, creo que se puede decir al jefe 'gracias, pero no'”, dijo. Cuando ella no respondió, él se volvió hacia mí, “¿Quieres tratar de armar la mesa de la cocina y la mesita de noche? Te puedo invitar a un almuerzo tardío, si-”
“¡Doscientos cincuenta!”, Lisa lo interrumpió.
Él la miró, “Doscientos cincuenta...”
“Mil”, terminó por él, dejando caer sus brazos a su lado, casi derrotada. “Para cada uno. Maldición. Quería que ustedes estuvieran a bordo antes de impresionarlos con la cantidad. Suena desesperado cuando lo digo así, pero no puedo dejar que se vayan sin decirles lo que rechazaríamos.”
La suma nos hizo pensar.
“Para ser claros... Un millón, doscientos cincuenta mil dólares, divididos entre cinco”, dijo Alec, “¿Por esto?”
“Como dije”, Lisa sonrió un poco, “El trabajo más grande hasta ahora.”
“Si el jefe nos ofreciera un cuarto de millón de dólares para acercarse a esos tipos y entregarnos, no sería un escenario muy diferente”, señalé.
“Claro que sí”, replicó Lisa, “Realmente tenemos una oportunidad de superar esto.”
“Una posibilidad muy, muy pequeña”, señalé.
“Una oportunidad”, dijo. “¿Pero si hacemos esto? ¿Si le demostramos al jefe que valemos su tiempo? Ascendemos. Obtenemos más dinero, obtenemos más equipamiento, más información, obtenemos una voz en cuanto a la dirección de sus planes a largo plazo, todo lo cual puede traducirse en un mayor respeto en la comunidad de capas.”
“¿Una voz?” Pregunté, “¿Qué quieres decir?”
“Reunirnos con él, discutir lo que hacemos a continuación y por qué.”
Mi mente comenzó a correr con las implicaciones de esto.
“Estoy cambiando mi voto”, dijo Alec, “Por tanto dinero, como que resuelve el problema que tenía con el trabajo, que era que no tenía mucho punto. Un cuarto de millón de dólares son muchos puntos.”
“Dos a favor, tres en contra”, dijo Lisa. “¿Perra?”
Perra frunció el ceño, “Déjame pensar.”
Esta era una oportunidad para conocer a nuestro empleador, en un futuro no muy lejano. La pregunta era: ¿quería tomarla? Había estado posponiendo las cosas, evitando el problema, tratando de no pensar demasiado en mi plan de juego, sobre entregar a estos muchachos cuando tuviera la última pieza de información que necesitaba sobre cómo corrían las cosas, de dónde venía el dinero. Ahora tenía que hacer una llamada.
Todo el tiempo, me había estado diciendo a mí misma que los entregaría. Daria la información al Protectorado. Pero mi corazón no estaba realmente decidido. Significaría traicionar amigos. Si bien no me desagradaban Alec o incluso Perra, mis pensamientos estaban puestos en Lisa y Brian. Quiero decir, bueno, Lisa fue mi primera verdadera amiga desde Emma. En cuanto a Brian, me gustaba, lo respetaba. Odiaba la idea de hacerles lo que Emma me había hecho. Traicionar amigos.
Había renunciado a la idea de ganar respeto o prestigio por entregarlos. Quiero decir, cometí un delito grave, tomé rehenes, ataqué a otros héroes, casi maté a un hombre, luego arranqué los ojos de esa misma persona un par de semanas después.
Y podría vivir con esa parte, con no obtener crédito o elogios ni lo que sea. Pude verme volando por debajo del radar por un tiempo. Tal vez desempeñando el papel de un vigilante evitando la atención tanto del héroe como del villano, si realmente estaba ansiosa por salir de traje. O ver si tal vez, solo tal vez, podría intentar obtener el mismo trato que Shadow Stalker, convertirme en un miembro a prueba de los Custodios. Inicialmente me alejé de los Custodios por la preocupación de que sería demasiado similar a la secundaria... pero yo había cambiado en las últimas semanas. Le hice frente a Emma dos veces. Tres veces, si contaba la reunión. Tenía un poco más de agallas que hace un mes. Podía imaginarme trabajando junto a un grupo de superhéroes jóvenes que me resentía como una especie de penitencia por mis acciones malvadas, y ese era un cambio bastante grande de antes de siquiera salir de traje, cuando la sola idea de unirme a ellos era difícil de procesar.
El problema era que ir por ese camino era un caos de ‘tal vez’ y ‘posiblemente’, cada paso un lío de posibles desastres. ¿Qué pasa si me arrestaran en lugar de ofrecer membresía probatoria en los Custodios? ¿Qué pasa si los Undersiders escapaban del arresto y vinieran por mí? ¿O mi papá?
Todo se redujo a las personas que estaban en la habitación conmigo. No era solo que los traicionaría como Emma lo hizo conmigo. ¿Era lo suficientemente valiente como para pasar por lo que pase con Emma, ​​con personas que quería y admiraba convirtiéndose en mis peores enemigos?
Y si no elegía, no decidía... Bueno, si lo pospongo más, la única diferencia de quedarme para siempre por elección propia sería una buena medida de auto engaño de mi parte. El tiempo que pasé con Brian lo dejó bastante claro.
“Creo que... podría cambiar mi voto”, expresé el pensamiento en voz alta mientras lo formaba.
Hubo miradas de sorpresa de todos los presentes, excepto los perros. Lisa, especialmente, se sacudió un poco en reacción a mi declaración.
Me tomó todo lo que tenía para mantener mi fachada intacta. Al final del día, lo que me asustaba más que perder amigos y hacer que me odiaran, más que vinieran tras de mí o de mi papá, era la idea de que me odiaría a mí misma. Que me odiaría uno, cinco, diez o veinte años más adelante, por traicionar mis principios y por tomar una mala decisión con amplias implicaciones. Odiarme por tomar un camino que podría llevarme a ir a la cárcel sin posibilidad de ser rescatada por Armsmaster, o por un camino que me llevaría a lastimar a alguien inocente tanto como había lastimado a Lung y Bakuda.
Seguir con los Undersiders era una ganancia a corto plazo, claro, pero ¿a largo plazo? Tenía que seguir con mi plan original y tratar de convencerme de que lo hacía por el bien de todos.
Alec levantó sus cejas. “De Verdad.”
“¿Qué?” Pregunté.
“Eres la última persona que hubiera esperado que cambiara su voto, torpe”, dijo, “Eres cuidadosa, y este es el trabajo menos cuidadoso que hemos tenido hasta ahora.”
“Cambiar mi voto es depende de si podemos idear un plan que tenga una posibilidad decente de que escapemos intactos”, aclaré.
“Aun así, usualmente eres la sombra de Brian, haciéndole eco”, dijo Alec.
“Gracias, Alec,” Brian frunció el ceño. Brian se volvió hacia mí, frunciendo el ceño con preocupación, “¿Estás segura?”
“No totalmente”, admití, “y lo siento, por no respaldarte.”
“Eres un miembro del equipo, tienes tu propia voz.”
“¿Qué cambió tu mente?” La pregunta vino de Lisa.
Tuve que evitar disparar las alarmas con ella. La forma más segura de hacerlo sería seguir con la verdad o algo muy parecido.
“Me molesta que no sé quién es nuestro empleador. Hay algunas posibilidades realmente feas, y preferiría saber más pronto que tarde, si fueran el caso.” Ahí, verdad suficiente.
“Lo admito”, admitió Brian, “tengo curiosidad. Es... No creo que tenga curiosidad suficiente como para querer tomar este trabajo.”
“Si la niña escuálida va a hacer esto, no retrocederé”, dijo Perra. “Cambiaré mi voto también.”
“¿Chica?” Le pregunté, “escuálida, seguro, pero probablemente soy un año más joven que tú, como mucho.”
Lisa nos detuvo, inclinándose hacia un lado para ponerse entre Perra y yo. “Tenemos que mantenernos en el tema, ya que solo hay unas pocas horas para planificar y prepararse. Tenemos cuatro votos a favor, uno en contra. Parece que esto va a suceder.”
Brian suspiró.
“Lo siento”, murmuré mi segunda disculpa.
Él puso su mano sobre mi hombro, “Está bien.”
Noté que él no movió su mano de mi hombro de inmediato.
Distrayéndome, le pregunté a Lisa: “Entonces, ¿cómo hacemos esto?”
Ella comenzó a delinear un plan.

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2018.06.27 06:13 master_x_2k Enredo III

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Enredo III

Abrí las puertas de vidrio para que Brian pudiera llevar las cajas de muebles. Lo que más me sorprendió de su edificio de apartamentos fue lo despejado que estaba todo. Sin basura, sin gente, sin ruido. Había un tablero de anuncios justo después del segundo juego de puertas, que era algo que normalmente podría haber esperado que fuera un poco desordenado, por regla general, pero incluso allí, las publicaciones individuales estaban cuidadosamente espaciadas, y todo estaba sellado detrás un cristal con una sola cerradura pequeña. Se sentía un poco estéril. O tal vez era solo que yo estaba acostumbrada a un área con más carácter.
No sabía qué decir. No solo en términos de la construcción de apartamentos de Brian, no tenía idea de qué palabras saldrían de mi boca. No tenía la destreza para charlar de forma natural. Por lo general, me las arreglaba planificando constantemente lo que podría decir. El problema era que me había distraído, no tanto por los atributos de Brian, sino por haber tomado conciencia de que los había estado mirando. Ahora que estaba tratando de recuperarme, ponerme en equilibrio mental y planear algo de conversación, todo lo que podía pensar era 'Maldición, Taylor, ¿por qué no puedes pensar en algo que decir?'.
Entramos en el ascensor, y Brian descansó las cajas en la barandilla de metal en el interior. Me las arreglé para preguntar, “¿Qué piso?”
“Cuarto, gracias.”
Presioné el botón.
Subimos, y cuando se abrió la puerta, le ofrecí a Brian una mano para estabilizar las cajas mientras él se retiraba del ascensor. Lideró el camino por el pasillo y se detuvo junto a una puerta mientras yo buscaba las llaves que me había dado, para encontrar la de su apartamento.
No estaba segura de lo que esperaba ver en el lugar de Brian, pero aun así logró sorprenderme.
Lo primero que noté fue que los techos eran altos. El apartamento era prácticamente de dos pisos, un arreglo bastante abierto con pocas paredes. La cocina estaba a nuestra izquierda cuando entramos, pequeña, separada de la sala de estar por un mostrador de bar / cocina. A nuestra derecha estaba el armario del pasillo y las paredes que abarcaban el baño y uno de los dormitorios. Justo en frente de nosotros estaba la espaciosa sala de estar, respaldada por una ventana del piso al techo y una puerta de vidrio que daba a un balcón de piedra. Unas escaleras conducían a un dormitorio situado encima del baño y el primer dormitorio. Supuse que era allí donde dormía Brian, basándome en la cama no desordenada, pero no hecha, que estaba a la vista desde donde estaba parada.
Lo que me impresionó, creo, fue lo suave que era el lugar. Había dos estanterías, de color gris claro, en la sala de estar. En los estantes, vi, había una mezcla de novelas, plantas y libros antiguos con espinas de cuero rajado y raído. Las frondas de algunas de las plantas colgaban sobre los estantes. El sofá y la silla que lo acompañaba eran de pana color canela pálido, con cojines gruesos y lo suficientemente profundos que parecían poder perderse en ellos. Podría imaginarme acurrucarme en ese sillón con las piernas tapadas a mi lado, un libro en mis manos.
De alguna manera había estado esperando una estética similar a la del cromo y el cuero negro. No es que asociara la personalidad de Brian o su gusto con ese tipo de diseño, pero era lo que podría haber pensado que un joven soltero podría llegar a conseguir. Ya fuera la suavidad de los colores, el pequeño frasco con piedras, el agua y el bambú en la encimera de la cocina o las imágenes en tonos sepia de los árboles en el vestíbulo, el lugar me dio una sensación de tranquilidad.
Sentí una punzada de envidia, y no fue solo porque el apartamento de Brian era agradable. Estaba obteniendo una mejor idea de quién era, y cómo éramos personas muy diferentes, en cierto sentido.
Brian gruñó mientras dejaba las cajas junto al armario delantero. Se quitó las botas y lo tomé como una señal para quitarme los zapatos.
“Entonces, ya empecé un poco”, me dijo, llevándome a la sala de estar, y vi que había un montón de tablas de color gris claro y una caja de cartón vacía apoyada contra la pared. “Resulta que realmente necesita un segundo par de manos. ¿Quieres algo antes de comenzar? Prefieres el té al café, ¿verdad? ¿O quieres un refresco? ¿Un bocado?”
“Estoy bien”, sonreí, quitándome la sudadera y poniéndola en el mostrador de la cocina. Le había prometido a Tattletale que lo haría. Sintiéndome muy consciente de mí con mi barriga expuesta, traté de distraerlo con la tarea que tenía entre manos: “¿Empezamos?”
El primer trabajo, el que dejó incompleto, era un conjunto de estanterías, y comenzamos con eso. Era, como él había dicho, un trabajo para dos personas. Los estantes tenían tres columnas con seis estantes cada uno, y cada parte se acoplaba con la ayuda de clavijas de madera. Era imposible presionar dos piezas cerca de la parte superior sin que las que estaban cerca del fondo se separasen, y viceversa, así que conseguimos un ritmo en el que uno de nosotros juntaba piezas mientras que el otro impedía que todo lo demás se desarmara.
En general, nos llevó unos veinte minutos más o menos. Después de verificar que todo estaba encajado y alineado, Brian arrastró el estante del piso y lo colocó contra la pared.
“Ese es uno”, sonrió, “¿Estás segura de que no quieres un trago?”
“¿Qué tienes?”
“Ven, tengo cosas en la nevera. Elije lo que quieras.”
Agarré una cola de cereza. Brian agarró una cocacola, pero casi la ignoró mientras abría la siguiente caja, la cuadrada que medía casi cuatro pies de ancho, y comenzó a colocar las piezas individuales en el suelo de la cocina. Una mesa de cocina con taburetes.
Resultó que la mesa de la cocina era un trabajo más difícil que la estantería. Las patas debían sostenerse exactamente en el ángulo correcto, o los pernos se atascaban en los agujeros, o forzaban a la pata de la mesa a salir de su posición. Cada vez que eso ocurría, terminamos teniendo que sacar el perno y comenzar de nuevo. Terminé sosteniendo firmemente la primera pata de la mesa mientras atornillaba los pernos de la base.
Sin mirarme, colocó su mano sobre la mía para ajustar el ángulo una fracción. El contacto me hizo sentir como si alguien hubiera arrancado una cuerda de guitarra que iba desde la parte superior de mi cabeza hasta la mitad de mi cuerpo. Un profundo ronroneo en mi interior que no se podía escuchar, solo se sentía. Me alegré mucho por las mangas largas de mi top, porque se me ponían los pelos de punta.
Me encontré por defecto cayendo en mi defensa más básica, quedarme callada, quedándome quieta, así que no podía decir ni hacer nada estúpido. El problema fue que esto me hizo muy, muy consciente del silencio y la falta de conversación.
Probablemente Brian no había siquiera notado el silencio, pero me pregunté qué decir, preguntándome cómo iniciar una charla o cómo mantener una conversación. Fue agonizante.
Se acercó para ver mejor mientras colocaba una tuerca en el perno, y su brazo se presionó contra mi hombro. De nuevo, provocó una reacción casi elemental de mi cuerpo. ¿Fue esto intencional? ¿Estaba señalando interés a través del contacto físico casual? ¿O estaba asignando significado a algo casual?
“Casi terminado”, murmuró, ajustando su posición para comenzar a atornillar el otro perno para la pata de la mesa. Su brazo no estaba presionando contra mi hombro ahora, pero por la forma en que estaba agachado, su rostro estaba a solo unos centímetros del mío. De acuerdo, eso fue peor.
“Taylor, ¿crees que puedes agarrar esa llave más pequeña sin mover la pierna?”
No confiaba en mí misma para responder sin hacer un ruido raro, así que simplemente cogí la pequeña llave y se la entregué.
“Eso es más rápido, gracias”, respondió, después de un segundo, “¿Puedes pasarme la tuerca?”
Lo hice, dejándolo caer en su mano en lugar de colocarlo allí, preocupada por lo que podría hacer o por cómo reaccionaría si mi mano tocaba la suya. No iba a sobrevivir las siguientes tres patas de la mesa de esta forma, y mucho menos las banquetas o el tercer mueble que ni siquiera habíamos empezado.
“¿Taylor?”, Preguntó.
Dejó la pregunta colgar, así que tragué saliva y respondí: “¿Qué?”
“Relájate. Puedes respirar.”
Me reí ligeramente al darme cuenta de que estaba conteniendo la respiración, lo que resultó en una exhalación nerviosa y entrecortada que solo aumentó la incomodidad que estaba sintiendo.
Él estaba sonriendo, “¿Estás bien?”
¿Qué se supone que debía decir? ¿Admitir que no sabía cómo lidiar con estar cerca de un chico guapo?
Miré al suelo, a la pata de la mesa que sostenía. “Me pongo nerviosa cuando estoy cerca de la gente. Pienso en, ya sabes, que tal vez tengo mal aliento, o tenga olor a sudor, y no podría notarlo porque es mío, así que aguanto la respiración así para estar segura. No sé.”
Bravo, Taylor. Bravo. Imaginé el más lento y más sarcástico de los aplausos lentos. Hablando de mal aliento y sudor era totalmente el camino a seguir. Uno de esos momentos brillantes que me daría vergüenza cada vez que lo recordara en los siguientes años o décadas, estaba segura.
Entonces Brian se inclinó, cerrando los escasos centímetros de distancia que nos separaban, hasta que nuestras narices prácticamente se tocaron.
“No. Hueles bien”, me dijo.
Si hubiera sido un personaje de dibujos animados, estaba bastante segura de que ese era el punto en el que me salía vapor de las orejas, o me derretía en un charco. En cambio, fui con mi primer instinto, una vez más, y me quedé muy callada. Me di cuenta de un calor en mi cara que debe haber sido un rubor furioso.
Sería difícil decir si fue una misericordia o no, pero Brian se distrajo con el sonido de una llave en una cerradura, y la apertura de la puerta de entrada.
Lo primero que pensé fue que la chica que entró era la novia de Brian. Entonces la vi mirar hacia nosotros, sonreír, y noté la similitud entre sus ojos y los de Brian. Su hermana.
Mi segundo pensamiento, o mi segunda reacción, en realidad, fue difícil de poner en palabras. Es como, podrías mirar un Mercedes y decir que era una hermosa obra de arte, incluso si no eras alguien que prestaba mucha atención a los autos. En líneas similares, cuando veías un Mercedes con una calcomanía de llamas barata pegada a las ruedas y un alerón casero pegado en la parte trasera, era doloroso y decepcionante en un nivel fundamental. Eso fue lo que sentí, mirando a Aisha.
Era hermosa, tan femenina como Brian era masculino, con pómulos altos, cuello largo y, aunque era dos o tres años más joven que yo, ya tenía pechos más grandes que los míos. Podrías convencerme de cortarme un dedo por tener piernas, cintura y caderas como las de ella.
Maldita sea, esta familia tenía buenos genes.
Solo necesitabas echar un vistazo a Aisha para saber que iba a ser completamente hermosa cuando terminara de crecer. Dicho eso, sin embargo, tenía una raya de cabello decolorado y parte de ese cabello decolorado había sido teñido en una franja de color púrpura. Era como si hubiera hecho todo lo posible por parecer vulgar, con shorts de jean rasgados sobre leggings de red verde neón, y un top sin tirantes que dudaría incluso en llamar ropa interior. Cualquier envidia que sentía hacia ella se veía acentuada por un sentimiento casi de ofensa, en cuanto a cómo estaba arruinando lo que le habían dado naturalmente.
“¿Estoy interrumpiendo?”, Dijo, con un tono ligeramente burlón, mientras me miraba sin poder entenderlo.
“Aisha”, Brian se levantó, “¿Qué estás haciendo aquí? Tú-” se detuvo cuando una mujer negra robusta y sólida entró por la puerta principal. Donde la mirada de Aisha hacia mi había sido ambigua, la mirada que esta mujer me dio fue todo lo contrario. Desaprobación, disgusto. Me di cuenta de lo que debía parecer, ligeramente sudorosos, en el suelo entre los muebles, con el estómago visible, prácticamente brillante con un rubor rosado. Me apresuré a agarrar mi sudadera y ponerla.
“Señor. ¿Laborn?”, Dijo la mujer pesada, “Me temo que esperaba que estuviera más preparado, pero parece que está en medio de algo.”
Brian negó con la cabeza, “Si señora. Sra. Henderson. Estoy casi seguro de que su oficina me dijo que los esperara a las dos esta tarde.”
“Esa fue la hora original. Aisha me dijo que quería reprogramar-” La señora Henderson se interrumpió y le lanzó a Aisha una mirada dura.
Aisha sonrió, se encogió de hombros y se levantó de un salto, así que estaba sentada al final del mostrador de la cocina. “¿Qué? Hay una película que quiero ver esta tarde con mis amigos.”
“Si hubieras preguntado, podría haber dicho que sí”, le dijo Brian, “Ahora probablemente voy a decir que no.”
“No es tu decisión, hermano, no estoy viviendo contigo todavía”, ella levantó le mostro el dedo del medio con las dos manos.
Brian parecía que iba a decir algo más, pero luego se detuvo. Suspiró, luego dirigió su atención a la trabajadora social de Aisha, “Lo siento por esto.”
Ella frunció el ceño, “Yo también. Debería haber llamado para comprobar, dada la historia de Aisha de torcer la verdad.” Miró su cuaderno y pasó la página, “Si quieres reprogramar, hmmm, me temo que ya llené la ranura de la tarde, pero tal vez ¿Este fin de semana…?”
Brian le dio a Aisha una mirada molesta, “Ya que está aquí, si estás dispuesta a pasar por alto los muebles que no hemos terminado de armar, podríamos hacerlo ahora.”
“¿Si estás seguro? ¿Qué hay de su... compañera?” Ella me miró.
Mi rubor probablemente no se había ido, y sospecho que me sonrojé un poco más de repente al ser puesta en medio de una situación incómoda. Probablemente no ayudó a desvanecer ninguna impresión equivocada que ella había percibido.
“Ella es una amiga, me estaba ayudando. Taylor, no estoy seguro de cuánto tiempo será esto. No quiero perder tu tiempo, pero me sentiría mal si te fueras tan pronto después de venir hasta aquí. Si quieres quedarte y relajarte, podría llevarte de regreso después.”
Cada parte socialmente torpe de mi cerebro ansiaba tomar la ruta de escape ofrecida, hacer mi salida, enfriarme. Fue difícil decir por qué no lo hice.
“Me quedaré, si no voy a estar en el camino. No tango planes para la tarde.”
Cuando Brian sonrió, me di cuenta de por qué no había aprovechado la oportunidad de irme.
La mujer volvió a examinarme en detalle. Ella me preguntó: “¿Estás en su clase en línea?”
Negué con la cabeza.
“No. Pareces un poco joven para eso.” Entonces ella me desafió, “¿Por qué no estás en la escuela?”
“Um”, dudé. Mantente lo más cerca posible de la verdad. “Estuve al borde de una de las explosiones de bombas y tuve una conmoción cerebral. Estoy faltando a clases que esté completamente mejor.”
“Ya veo. ¿Estás segura de que ensamblar muebles es lo que pretendía el médico cuando te dijo que descansaras y te recuperases?”
Sonreí torpemente y me encogí de hombros. Hombre, realmente estaba esperando no estar estropeando esto para Brian.
“Entonces”, Brian habló con la Sra. Henderson, “¿Quería mirar mi casa y ver el espacio que aparté para Aisha? Supongo que esta es una oportunidad para que revise un lugar antes de que la familia se apresure a barrer todo debajo de la alfombra.”
“Mmm”. Una respuesta no coercitiva. “Vamos al balcón, y puede contarme sobre el área y las escuelas cercanas.”
Brian abrió el camino y sostuvo la puerta para el asistente social. Se cerró detrás de él, dejándome con Aisha, que todavía estaba sentada en el mostrador de la cocina. Le di una pequeña sonrisa y recibí una mirada fría y penetrante a cambio. Incómoda, volví mi atención a la mesa y traté de ver qué podía hacer por mi cuenta, con la segunda pata.
“Así que. ¿Estás en el equipo de mi hermano?”
¿Qué? Estuve orgullosa de mí misma cuando apenas perdí el ritmo. “¿Equipo? Sé que hace boxeo, o boxeaba, al menos, pero-”
Ella me dio una mirada divertida, “Vas a hacerte la tonta, ¿verdad?”
“No estoy entendiendo. Lo siento.”
“Claro.” Se inclinó hacia atrás y pateó un poco las piernas.
Volví mi atención de nuevo a la pata de la mesa. No llegué muy lejos antes de que ella me interrumpiera de nuevo.
“Mira, sé que estás en su equipo. Proceso de eliminación, tienes que ser la chica bicho.”
Negué con la cabeza, tanto para negarlo como para exasperarme. ¿Qué carajo, Brian?
“Me dijo que tenía poderes, no dijo lo que eran. Como tiene poderes, cree que hay una posibilidad de que yo también los tenga. No quería que me sorprendiera. Descubrí quién era él después de eso, vi algo sobre algunos villanos que robaban un casino una noche en la que no estaba en casa, comencé a registrar las veces que no estaba disponible y seguía coincidiendo. Lo confronté y no hizo un buen trabajo negándolo.”
Con la esperanza de desequilibrarla, puse en mi rostro la más convincente expresión de sorpresa con los ojos abiertos tanto como podía “¿Estás diciendo que tu hermano es un supervillano?
Parpadeó dos veces, luego dijo, lentamente, como si estuviera hablando con alguien con una discapacidad mental, “Siiiii. Y estoy diciendo que tú también lo eres. ¿Por qué otra razón se juntaría mi hermano contigo?”
Auch. Eso dolió.
Me ahorré tener que dar una respuesta y mantener la farsa cuando Brian y la asistente social regresaron del balcón.
La asistente social estaba diciendo: “...dudoso, con la lista de espera.”
“Ella está en el territorio y estaría ingresando a la escuela al mismo tiempo que el resto de los estudiantes de noveno grado.” Brian respondió, mirando mal a Aisha, “Y eso significaría separarla de las malas influencias que tiene alrededor donde está viviendo ahora.”
Aisha le mostró el dedo, otra vez.
“Mmm”, respondió la asistente social, mirando de Aisha hacia él. “Me gustaría ver tu habitación después?”
“¿Mía? ¿No de Aisha?”
“Por favor.”
Brian condujo a la asistente social hasta las escaleras que conducían a su habitación, que daba al resto del departamento.
“Tal vez debería ver cómo reaccionas si lo grito en voz alta”, sugirió Aisha. Ella puso un acento falso, “¿Cómo te llamas, otra vez?”
Giré los ojos.
“¿No vas a decir? Como sea.” Sus manos se ahuecaron alrededor de su boca como si estuviera gritando, gritó burlonamente en un volumen apenas por encima del habla regular, “¡Bichito y Grue, en casa!”
Miré hacia arriba, esperando que Brian y la asistente social no estuvieran al alcance del oído. El murmullo de conversación allí arriba no parecía haber sido interrumpido por lo que Aisha había dicho.
“Parece que estarías en una situación de perder-perder, anunciándolo así”, le respondí, “O tienes razón, y molestas a dos personas que realmente querrás evitar enojar, o estás equivocada y te ves como una loca.”
“¿Y si ellos ya piensan que estoy un poco loca? ¿Qué tengo que perder?”
“No sabría decir.” Apreté el cerrojo, revisé la pata de la silla y la encontré sólida como una roca. Pasé al siguiente. “¿Qué tienes por ganar?”
“Vaaaamos”, ella se quejó, “Solo admítelo.”
Mi corazón latía con fuerza cuando Brian y la asistente social bajaron las escaleras. Aisha, por su parte, pegó una amplia y falsa sonrisa en su rostro para saludarlos. Brian hizo pasar a la mujer al segundo dormitorio, pero no entró con ella. Se detuvo para mirarme.
“Taylor, no necesitas hacer eso por tu cuenta.”
“Está bien”, dije. Mirando hacia arriba, donde Aisha estaba sentada en la encimera, agregué: “Es una buena distracción.”
“Lo siento. Creo que tardaremos solo un minuto más.”
Resultó cierto. La asistente social salió de la habitación de Aisha, echó un vistazo por el baño y luego investigó los armarios y la nevera.
La Sra. Henderson habló con Aisha, “Me gustaría que salgas al balcón por un minuto.”
“Lo que sea.” Aisha saltó del mostrador y se dirigió hacia afuera.
“Y”, dijo, volviéndose hacia Brian, “Tal vez quieras que tu amiga espere afuera también.”
“Realmente no tengo nada que esconder”, respondió, mirando hacia mí.
“Bien. Permítanme comenzar diciendo que esto es mejor que la mayoría.”
“Gracias.”
“Pero tengo preocupaciones.”
Se podía ver la expresión de Brian cambiar una fracción, ante eso.
“Leí los documentos y planes que me enviaste por correo electrónico. Usted tiene un plan sólido en mente para la contabilidad, el pago de las facturas, ayudarla con su educación, posibles gastos adicionales, el presupuesto para la ropa e incluso para ahorrar dinero para la universidad. En muchos aspectos, este es el tipo de situación que deseo, con la mayoría de mis casos.”
“¿Pero?”
“Pero cuando miro este lugar, veo que lo has hecho muy tuyo. Los muebles, las decoraciones, las obras de arte, parecen apuntar a tu personalidad, dejando muy poco espacio para Aisha, incluso en el espacio que has reservado para ella.”
Brian pareció un poco aturdido por eso. “Ya veo.”
“Mire, Sr. Laborn, debemos considerar la perspectiva de Aisha. Ella es una fugitiva en serie. Ella claramente no ve la casa de su padre como un hogar. Se debe tener cuidado adicional para asegurarse de que ella vea esto como tal. Suponiendo que ella termina aquí y no en casa de su madre.”
“Mi madre,” la expresión de Brian tomó un tono más serio.
“Soy consciente de sus preocupaciones sobre el tema de la madre de Aisha, Sr. Laborn.”
Mi celular sonó una vez en mi bolsillo de sudadera. Lo ignoré.
Brian suspiró, flaqueándose un poco, “¿Esto es reparable?”
“Sí. Involucre a Aisha en la decoración, esté dispuesto a comprometer sus gustos y su estética para que sienta que este también es su espacio”, dijo, “sé que no será fácil. Aisha es difícil a veces, estoy segura de que ambos podemos estar de acuerdo es eso.”
Estaba empezando a gravitar hacia esa conclusión yo misma.
“Sí”, Brian asintió, “Entonces, ¿qué sigue?”
“Haré una visita a la casa de su madre en una semana y media, si recuerdo bien. Si desea enviarme otro correo electrónico cuando sienta que ha enmendado este pequeño problema, y ​​las pocas cosas que le señalé durante la inspección, podría hacer arreglos para visitarlo nuevamente.”
“Eso sería fantástico.”
“Tenga en cuenta que tengo una carga de trabajo desbordante, y probablemente no pueda pasar hasta al menos una semana después de que me haya avisado.”
“Gracias”, dijo Brian.
“¿Alguna pregunta?”
Sacudió la cabeza.
“Entonces le deseo suerte. Para disculparme por el tiempo inesperado de la cita, le haré una oferta de una sola vez para quitarle a Aisha de sus manos. Si ella insiste ser suspendida, puedo presentarle a otra persona que siguió ese camino, mientras voy a las citas de esta tarde.”
Brian sonrió. No es exactamente esa sonrisa increíble que había visto tan a menudo, pero una bonita sonrisa, no obstante, “Creo que se perderá la película a la que quería ir.”
“Parece”, el trabajador social sonrió con complicidad. “Siga así, Sr. Laborn. Aisha tiene suerte de tenerlo.”
Brian se animó un poco al respecto.
La reunión no duró mucho después de eso, y Aisha fue arrastrada quejándose por la asistente social. No pude respirar con alivio hasta que se fueron. Incluso entonces, estaba inquieta, sabiendo cuán fuertes habían sido las sospechas de Aisha.
Recordando que mi teléfono había sonado, busqué mi teléfono celular para ver cuál había sido el mensaje. Mientras mantuve presionado el botón para desbloquearlo, le dije a Brian: “Aisha sabe sobre los Undersiders, parece.”
“Mierda. Lo siento”, hizo una mueca de dolor, “Si pensara que te encontrarías con ella, te habría dado una advertencia. ¿No dijiste nada?”
“Fingí no saber de qué demonios estaba hablando, por poco que sirvió. ¿Esto va a ser un problema?”
“Ella prometió que no le diría nada a nadie... y realmente me molesta que haya sido lo suficientemente indiscreta para plantear el tema con alguien a quien no había dado mi consentimiento. Pero Aisha no lo diría por contarlo. Creo que ella probablemente estaba jugando contigo.”
“Si estás seguro”, tenía mis reservas, pero no estaba segura de querer presionarlo sobre el tema, cuando ya estaba estresado.
“Bastante seguro”, suspiró.
Miré mi teléfono celular. Era de Lisa.
prdn x interrumpir besukeo. los dos tienen q volver rapido. se sta yendo todo ala mierda
Sentí un poco de calor en las mejillas mientras me tomé mucho cuidado de borrar el texto. Cuando terminé, me volví hacia Brian. “Lisa dice que algo está pasando. Ella dice que nos apresuremos a volver.”
“Que hinchapelotas”, dijo Brian. “Esperaba... ah carajo. Supongo que no vamos a armar todo esto, ¿eh?”, Me sonrió.
Le devolví la sonrisa, “En otra ocasión.”
Él me dio una mano para ayudarme a ponerme de pie. ¿Estaba siendo optimista u observadora cuando noté que su mano tal vez se demoraba medio segundo más de lo necesario en la mía?
¿Estaba una parte de mi temiendo esas posibilidades, esperando que no fuera ni un deseo mio ni una observación precisa de él? Porque no podía decir si me asustaba, o si solo quería que hubiera una parte cuerda de mí con una objeción.
Mierda. Mentalmente avancé mi línea de tiempo. No más de una semana, y tendría que llevar lo que sabía sobre los Undersiders al Protectorado. No estaba segura de confiar en mí misma por más tiempo que eso.

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2018.06.22 00:30 master_x_2k Colmena V

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Colmena V

El tiempo era corto, así que Tattletale estaba en mi habitación del apartamento mientras yo me cambiaba.
“La idea que Coil propuso fue mezclar y unir a los miembros de los grupos, para que nadie pueda intentar nada sin que sus compañeros sean rehenes de los otros grupos.”
“Entendido”, respondí. Me detuve revisando los artículos del compartimento utilitario. Tattletale se acercó y arrebató el teléfono celular. “¿Oye?”
“Un segundo. Estoy programando la alarma en tu teléfono. Cuando se active, dentro de una hora, llamas a Grue. Luego, una hora más tarde, si estamos fuera tanto tiempo. Todos nos comunicaremos entre nosotros cada quince minutos más o menos. Si alguien no contesta, supón que está en problemas.”
“Está bien”, estuve de acuerdo.
“Si no puedes contestar el teléfono por la razón que sea, asegúrate de devolver la llamada en cuanto tengas la oportunidad. Déjanos saber que estás bien.”
“Lo tengo.” Levanté la porción de tela de mi armadura hasta mi cintura, luego comencé a deslizar los brazos por las mangas. La parte de tela era ajustada a la forma, y en general, ponérsela era como ponerse un par de pantaletas de cuerpo entero. No es propensa a rasgarse, por supuesto, pero al igual que las pantimedias, siempre tardaba más de lo que esperaba.
“Usaremos un sistema de contraseñas cada vez que nos comuniquemos, en caso de que te tomen como rehenes y te obliguen a responder una llamada. Tiene dos partes. La primera parte es simple, le das a la otra persona la primera letra de uno de nuestros nombres, la otra persona responde con la última. Si termina siendo una noche más larga, pasa a otras personas que conocemos.”
“Entonces, ¿si yo dijera L?”
“A. ¿Cómo responderías a B?”
“N.”
“Exactamente. La segunda parte está basada en color. Cuando respondas a una llamada, nombra un objeto que sea de un color determinado. Piensa en semáforos. Verde para adelante, todo está
bien. Amarillo para advertencia, si no está segura de las cosas. Rojo para detenerse, necesitas ayuda. Te permite mantenernos informados sin que se enteren las capas que están contigo.”
“Bueno.”
“Voy con el grupo que tiene a Faultline, Trickster y el cambiaformas de los Viajeros. Apuesto a que habrá algunos del Imperio Ochenta y Ocho y algunos de los soldados de Coil también.”
“¿Cambiaformas?”
“Ese gorila con cuatro brazos, de la otra noche. Solo que aún no sé exactamente qué es ella, pero ella no es exactamente un cambiaformas. Espero tener una mejor idea de sus habilidades pasando algún tiempo a su alrededor. Lo mismo para Trickster. Regent viene con nosotros, así que estamos contribuyendo con un poco de potencia de fuego. Mas o menos.”
“¿Tú y Faultline no tienen problemas la una con la otra?”
Lisa sonrió, “Sí. Va a ser divertido, presionar sus botones, sabiendo que no puede tocarme.”
Hice una mueca. “Sólo sé cuidadosa. ¿Qué está haciendo Grue?”
“Otro grupo. Con todo, nos coordinaremos para atacar tres ubicaciones simultáneamente con tres equipos diferentes, una fuerza abrumadora. Golpea fuerte, golpea rápido, sal de allí. Si no estás haciendo una gran mella, no te preocupes. A menos que algo salga terriblemente mal, repetiremos este proceso algunas veces más en los próximos días.”
Hubo un golpe en la puerta. Brian llamó desde el otro lado, “¿Casi lista?”
Me subí la cremallera de la parte de atrás de mi disfraz, me até la armadura y abrí la puerta con la máscara en una mano, “Lista.”
Brian, como yo, estaba con traje, pero no tenía mascara. “¿Estás segura de que estás preparada para esto? ¿Estás recuperada del golpe que recibiste en la cabeza?”
“No”, admití, “No del todo. Pero estoy enojada, y creo que estaré menos bien a la larga si no salgo y libero tensiones de alguna forma.”
Hizo una pausa, como si estuviera pensando cosas, “Está bien. ¿Vas a estar bien lidiando con Perra por tu cuenta?”
Fruncí el ceño, “Me las arreglaré de alguna manera.”
“No le muestres ninguna debilidad, o ella no te dejara tranquila.”
“Eso pensé", acepté. Mientras nos dirigíamos hacia las escaleras, pensé que tal vez Perra y yo estábamos más en la misma página hoy. Estaba enojada con la vida en general, sintiéndome un poco descolocada de una manera que no era el cien por ciento por la conmoción cerebral.
Me puse la máscara cuando salimos. Había una camioneta genérica aparcada delante de la puerta, bloqueando la línea de visión del resto de la calle. Perra y Regent ya estaban dentro, esperando.
“Hola torpe”, me saludó Regent. Estaba de traje, típico excepto por la camisa que llevaba puesta; otras noches había sido blanca, pero hoy era de un gris oscuro. Sin embargo, seguía siendo el mismo estilo de vestimenta renacentista ligeramente elaborado y vistoso.
“Puedes llamarme Skitter. No me molestará.”
“Por supuesto”, respondió. Había una nota de humor en su voz, que interpreté era que se estaba divirtiendo a mi costa. Resolví ignorarlo.
Perra solo me miró enojada. Fue tan intenso que tuve que mirar hacia otro lado. Adiós a estar en la misma página.
El interior de la camioneta tenía bancos a cada lado. Como estábamos apurados, solo tuve un segundo para decidir si quería sentarme al lado de Regent y enfrentar a Perra durante todo el viaje o dejarme caer junto a ella y los perros. Opté por lo primero, con la esperanza de que no lograría hacer o decir nada que nos llevara a un mal comienzo de la tarde.
Tattletale estaba sentada en el asiento del pasajero, con Grue conduciendo. Cuando la camioneta se detuvo en el camino, ella nos devolvió el llamado, “Oye, Perra, Skitter. Primero las dejaremos a ustedes, pero van a tener que caminar hasta el lugar de reunión. Es posible que tengan poco tiempo, así que caminen rápido. ¿Cool?”
Perra se encogió de hombros, “Funciona.”
“No tengo quejas”, agregué mis propios dos centavos. Pude ver dónde sería ventajoso - Perra tendría tiempo de hacer que sus perros se endurecieran, y yo podría reunir algunos bichos. Además, nos daba algo que hacer - si teníamos que quedarnos sin hacer nada durante unos minutos, estaba bastante segura de que solo aumentaría las posibilidades de que Perra encontrara una razón para pelear conmigo o con uno de los otros villanos.
Recordando mis bichos, tardé unos segundos en extender mis poderes hacia afuera y comenzar a reunirlos. Me sorprendió lo lejos que se extendía mi alcance. Por lo general, medía las cosas en las cuadras de la ciudad, nunca he sido buena midiendo la distancia, y yo diría que mi rango generalmente se ubica alrededor de dos cuadras. Hoy estaba llegando por poco a las tres y media.
“¿Hey Tattletale?” Pregunté.
“¿Qué?”
“Dos preguntas.”
“Adelante.”
“¿En qué dirección general es el lugar donde nos dejaran? Necesito saber a dónde enviar los bichos.”
“Noroeste.”
Eché un vistazo por los vidrios polarizados de la furgoneta para juzgar hacia dónde nos dirigíamos, y luego comencé a dar órdenes a los bichos que caían dentro de mi alcance.
“Segunda pregunta. Um. Mi poder es un poco más fuerte hoy. No estoy segura sobre la técnica, pero me extiendo mucho más. ¿Alguna idea de por qué?”
“No puedo decir. Perdón, normalmente podría tratar de resolverlo, pero me estoy enfocando en otras cosas ahora mismo. Si crees que es realmente crucial...”
“No”, la detuve, “No es así. Te molestaré más tarde, cuando tu atención no esté dispersa.”62
“¿Juego de palabras intencional?” Reflexionó Regent.
“¿Qué?”
“Supongo que no. No importa”, se rió un poco.
Perra estaba usando su poder en sus perros. Fue realmente mi primera oportunidad de verlo suceder desde el principio. Era como ver una salchicha dividir su envoltura, solo que la envoltura era de piel y pelaje. Donde aparecieron las divisiones, no solo se derramaba músculo, sino también las espinas y las crestas de los huesos. Parte del músculo expuesto se encogió en crecimientos escamosos. Sin embargo, seguían creciendo hasta el punto en que la parte trasera de la camioneta se sentía atestada. ¿De dónde venía esa masa? ¿Era sacada de la nada, o estaba atrayendo algún tipo de energía y convirtiéndola en materia?
Para el caso, si mi cerebro era una especie de torre de radio, enviando una señal a cada bicho para saber su ubicación de forma casi constante y enviándoles instrucciones para que anulen sus propios cerebros... ¿de dónde venía la energía para mantener eso?
Era un poco desconcertante pensarlo.
Cuando Grue detuvo la camioneta para dejarnos salir, me di cuenta de por qué estábamos caminando. Nuestra parada fue un puente con estaciones de autobuses a ambos lados. El problema era que parecía que el ABB había decidido cortar esta ruta – el puente había quedado reducido a escombros. Grandes señales de desvío naranja y negro con luces parpadeantes bloqueaban la entrada al puente destrozado, y medidas similares se habían utilizado para acordonar las pilas de escombros de abajo.
Tattletale se asomó por la ventana abierta y señaló, “¿Ves esa torre, allí? ¿Parece un faro? Es una antigua tienda de turismo que cerró hace una década. Es donde los Comerciantes – Skidmark y su equipo de traficantes – se reunían, antes de que el ABB se expandiera y los obligara a irse. Se supone que debes encontrar a los demás allí.”
Miré y vi el edificio al que estaba apuntando. No se parecía mucho a un faro, pero lo que sea. “Entendido.”
“Ve”, dijo Brian, “buena suerte.”
Perra silbó para sus perros, y nos dirigimos hacia las escaleras. Tendríamos que caminar hasta la esquina, cruzando la calle y retroceder para llegar a donde necesitábamos estar.
[62] Skitter dice “bug you later”, bug puede ser molestar o bicho. Ni idea de como traducirlo.
Fue raro, abriéndonos paso a través de los escombros del puente destruido para cruzar la calle. Usualmente no cruzabas el camino así, y las calles estaban desiertas aquí. Sin embargo, a los perros pareció gustarles la experiencia. Vi la cola de Judas meneando mientras saltaba de un camino a otro.
Abrí la puerta con cristales rotos que conducían a la otra escalera, dejando pasar a Perra y a los perros. Cuando pasó junto a mí, Perra murmuró: “Estás enojada.”
“Sí”, admití, “un montón de cosas esta tarde. No fue como yo quería. Pendejos.”
“Debería golpearlos. Enséñales a no joder contigo.”
“Lo hice”, le contesté, “tire a una de ellas de culo anoche. Parte de la razón por la que las cosas no fueron tan bien hoy.”
“Mmm. Historia de mi vida.”
Subimos las escaleras y nos dirigimos al faro. Mis bichos comenzaron a acumularse. Nuestro desvío había dado tiempo a los bichos voladores para alcanzarme. Avispas, polillas, moscas domésticas, jejenes, algunas abejas y unas pocas cucarachas.
Aprendí mi lección en nuestra última salida. No iba a ir sin estar preparada y armada. Cuando llegaron, traje a los bichos cerca. Escogiendo lo mejor de ellos, los dirigí debajo de mi armadura, en el espacio hueco debajo de mis hombreras, debajo de mi cinturón, mis codos y muñequeras, en mi pelo y el panel cóncavo de la armadura que cubría mi espina dorsal. Estaban allí si los necesitaba. Dudaba que alguien se diera cuenta a menos que los dejara.
“¿Cómo sabías que estaba enojada?”", Le pregunté.
“No sé. Se veía de esa manera.”
“Sí, pero no puedes ver mi cara.”
“La forma en que estás parada, supongo. ¿Vas a molestarme con esto?”
“No. Lo siento,” respondí.
Decidí guardar silencio durante el resto de nuestro viaje al 'faro'. Curiosamente, ella casi pareció relajarse cuando se mantuvo el silencio. Su rostro perdió esa expresión ligeramente enojada y se acercó para rascar a Brutus a un lado del cuello en lo que parecía un gesto muy normal y casual, para alguien a quien yo veía como cualquier cosa menos. O al menos, hubiera sido normal y casual si los perros no tuvieran el tamaño de ponis pequeños.
Llegamos al faro, y efectivamente, había un grupo de villanos esperando.
Kaiser estaba primero y más importante entre ellos. Iba vestido de pies a cabeza con una elaborada armadura ornamentada con una corona de hojas, pero la configuración, noté con interés, era totalmente diferente a la de hace dos días. Fenja y Menja estaban de pie a cada lado de él.
Solo uno de los Viajeros acompañaba a nuestro grupo: la chica con el diseño del sol en su traje, soles rojos sobre una armadura negra ajustada. Justo detrás de ella había dos miembros de la
Cuadrilla de Faultline. Newter estaba colgando de la pared con las yemas de los dedos de las manos y los pies, y Labyrinth estaba apoyada contra la misma pared, justo debajo de él, con los brazos cruzados. Newter vestía vaqueros andrajosos y se había teñido el pelo de azul cobalto, y resaltando lo naranja de la piel. Tenía una venda de tela, como lo verías usar un kickboxer, envuelto en sus manos y pies.
Completando nuestro grupo había dos hombres en la armadura kevlar, con pasamontañas, visores y rifles de asalto modificados. Cada uno de los hombres tenía una segunda arma colgada de la espalda; pensé que uno era otro rifle, pero no tenía una buena vista del otro. Podría suponer que era un lanza granadas. Los hombres de Coil, probablemente.
Fenja o Menja -no estaba segura de cuál de las dos- se inclinó y le susurró al oído a Kaiser.
“Llegaron con menos de un minuto de sobra, Undersiders”, ronroneó. “Relojes listo, todos.”
Me detuve, no había traído uno. Entonces recordé el teléfono celular. Lo saqué del compartimiento, el grupo de bichos que tenía allí se movió automáticamente fuera del camino de mis manos. En todo caso, hicieron que fuera más fácil saber a dónde deben llegar mis dedos para agarrarlo.
“Establezcan el tiempo en cuatro-cuarenta en tres, dos, uno... establecer. El ataque está programado para comenzar en cinco minutos. Utilizaremos el tiempo para llegar, ubicarnos y decidir nuestro método de ataque.”
Nadie discutió.
“Muévanse”, nos dirigió.
Perra volvió su atención hacia Brutus, quien emitió un gruñido mientras se hinchaba de repente. Las fracturas aparecieron en su piel cuando creció como un metro más alto hasta sus hombros, y las espinas de hueso estallaron desde su exterior. Se estiró, luego se sacudió abruptamente, rociándonos a todos con los sangrientos restos de su repentino crecimiento. Hubo reacciones de alarma y gritos de sorpresa de todos los presentes, con la excepción de mí, Perra y Labyrinth. Kaiser, sorprendentemente, estaba entre ellos, retrocediendo varios pasos antes de darse cuenta de que Brutus no estaba atacando.
Hubo un poco de arrogancia en su postura cuando Perra caminó los dos pasos hacia donde estaba Brutus, agarró una espina de hueso y se tiró sobre su espalda.
Fue intencional, tal vez un poco inmaduro, pero ella hizo retroceder a Kaiser. Bajándolo así un poco, tan pronto después de haber asumido el control de este equipo improvisado, probablemente fue más una afirmación de lo que cualquier persona presente podría haber logrado con palabras.
Como para aclarar el punto, le dio a Brutus una leve patada en las costillas, lo que lo impulsó a caminar en la dirección que le había indicado Kaiser. Judas, Angelica y yo estábamos justo detrás de ella. No me volví para ver cuánto tiempo les tomó a los otros para recuperarse y seguir.

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